La histórica desaparición de la Verja de Gibraltar está cada vez más cerca. Fuentes de Exteriores han avanzado al diario El País que el acuerdo alcanzado por España, Reino Unido y Unión Europea para dar una salida al Peñón tras el brexit podría alcanzarse en Navidad. Una planificación que sitúa el posible derribo de la frontera física con la colonia para el mes de enero del año que viene.
El último muro de la Europa continental caerá a principios del próximo año. Bruselas, Madrid y Londres confían en tener listo el texto jurídico definitivo del acuerdo entre la UE y Reino Unido en octubre, para que posteriormente se ratifique y entre en vigor alrededor de la Navidad. Esta información, avanzada por el diario El País, situaría el derribo de la Verja a principios de 2026. Bruselas da por buena esa estimación de tiempos, pero no descarta alguna demora extra.
A la espera de la redacción definitiva, el texto jurídico que reflejará el acuerdo político alcanzado en junio está muy adelantado. Ese pacto llegó tras una larga y tortuosa negociación a cuatro bandas –Londres, Madrid, Bruselas y Gibraltar— que permitió salvar los escollos más espinosos, la fiscalidad indirecta y los controles Schengen, que remiten a la libre circulación de personas, mercancías y servicios. Bruselas confirma que el texto en inglés está prácticamente listo y que en efecto podría estar cerrado en octubre, pero las fuentes consultadas en la Comisión Europea apuntan que esos plazos pueden acabar siendo algo optimistas: “Hay que traducir el texto a 23 idiomas y habrá que aprobarlo en el Parlamento Europeo, y para ello España tiene que hacer un esfuerzo diplomático porque algún fleco jurídico puede presentar complicaciones con los eurodiputados de algunos países”. La situación recuerda, de hecho, a otros acuerdos de la UE como el de Andorra o San Marino, que tardaron un año en ver la luz.
El pacto político, pendiente del texto definitivo, establece un doble control de pasajeros en el puerto y aeropuerto a cargo de las policías española y gibraltareña y elimina todos los controles sobre personas y mercancías en la frontera. La policía española se encargará de los controles completos en el aeropuerto, extremo que despertaba recelos en las filas británicas.
El acuerdo consagra igualmente una futura unión aduanera entre la UE y Gibraltar, fija una estrecha colaboración entre las respectivas autoridades y elimina los controles de mercancías. Establece, además, los principios de imposición indirecta (un tributo similar al IVA) que se aplicarán en Gibraltar, incluyendo el tabaco, para evitar distorsiones y contribuir a la prosperidad del Campo de Gibraltar, muy dependiente de la economía del Peñón.


