La del sábado se suma a otras tragedias que han tenido lugar en los últimos años en el Estrecho, con el narcotráfico como preocupante telón de fondo.
El caso más reciente se produjo el pasado mes de febrero, cuando un joven marroquí de 23 años perdió la vida tras lanzarse al mar durante una persecución a una narcolancha a unas 20 millas de la desembocadura del Guadalquivir. Los guardias civiles intervinientes trataron de socorrerlo sin éxito. Otro tripulante resultó herido y fue trasladado de urgencia a un hospital, mientras que los tres acompañantes, residentes en Algeciras, quedaron detenidos y serán juzgados en la Audiencia Nacional.
También en febrero, otro narcotraficante de 32 años, natural de Barbate, falleció en un operativo en aguas de Tarifa. El incidente se produjo en el marco de una intervención contra el tráfico de hachís en la zona.
Con anterioridad, el 14 de noviembre de 2024, otro joven de 22 años, vecino de La Línea, perdía la vida en el Guadalquivir al colisionar la narcolancha en la que navegaba contra una patrullera de la Guardia Civil. La violencia del impacto provocó graves daños en la embarcación oficial, hasta el punto de que su capitán se vio obligado a embarrancarla para evitar su hundimiento. Los agentes intentaron reanimar al tripulante, pero no pudieron salvarlo. En ese mismo suceso, dos guardias civiles resultaron heridos.
El 1 de septiembre de 2024 se produjo otro episodio mortal en Sanlúcar, cuando una operación contra el narcotráfico que impidió el alijo de 121 fardos de hachís terminó con un fallecido y cuatro heridos graves. La persecución culminó con el vuelco de una de las embarcaciones que huía a máxima potencia, lo que provocó la tragedia.
En la antesala de todos estos casos, aún late la tragedia de Barbate, cuando dos agentes de la Guardia Civil fallecieron tras ser embestidos por una de las narcolanchas que se encontraban en el puerto refugiándose del temporal.
En su última memoria de 2025, la Fiscalía Antidroga ha vuelto a llamar la atención acerca de la “exhibición constante” y la “provocación” de las narcolanchas a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y ha alertado del incremento de la violencia en la actividad de las mafias dedicadas al narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.


